Las navidades estarán siempre asociadas en mi memoria a todas las manualidades, recetas y cataticos del mundo kitsch que hacíamos con mi madre en aquellas épocas.Al llegar a casa por navidad vuelvo a ver esas revistas que mi madre saca para coger ideas. Recuerdo un árbol de navidad de fieltro con un buzón para meter cartas a los reyes que anduvo por mi clase toda la EGB. También recuerdo esos intentos de Sachertorte y galletas de pimienta que cambiaron el concepto de postre que tenía mi abuela.
La revista Burda (el nombrecito en castellano tiene guasa) o Burda Moden, venía al principio a casa en alemán y en mi infancia me parecía el colmo del exotismo: ä, ö, ü, ß, guau, qué serían esos signos.
La casa de mis padres, sigue siendo un híbrido entre los cambios de muebles y decoración y los cacharricos y muebles de la época (esa cocina de madera con los accesorios decorados con edelweiss con aire alpino tan tan).
Por eso mi modesto homenaje a Anne Burda, que nos vistió a las niñas con vestidos escoceses y rebecas austriacas con un broche metálico en cuello. Ah, y también a las chicas de Abba.
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