Últimamente me estoy volviendo un poco Sancha Panza, y ya van varias personas que me advierten de mis agarraderas al refranero español, ese mismo que nos brinda perlas como "Piensa mal y acertarás" o "Cree el ladrón que todos son de su condición". Malos farios aparte, he encontrado una referencia en el blog de poesía infantil y juvenil de la biblioteca de Cocentaina sobre unos libros de refranes marineros de mucho gustar. Aquí se los dejo y esperamos utilizarlos en próximas conversaciones, que estamos muy filosóficos en estos tiempos. A bordo no hay más cuerda que la del reloj.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
A clavo ardiendo, se agarra el que se está hundiendo.
A golpe de mar, pecho sereno.
A la mar me voy, mis hechos dirán quién soy.
A norte joven y a sur viejo, no les fíes el pellejo.
Agua a la entrada de la luna, o mucha o ninguna.
Alba roja, vela moja.
A mucho viento, poca vela.
A navegar el marino y a sembrar el campesino.
A piloto diestro, no hay mar siniestro.
Aprovecha la racha, que viene escasa.
A tal patrón, tal marinero.
Aunque la mar sea honda, echa la sonda.
Cada palo que aguante su vela.
Carga la nao trasera si quieres que ande a la vela.
Cielo rojo al amanecer, el mar se ha de mover.
Con más mar, más vela.
Cuando agua venga antes que viento, prepara aparejo a tiempo.
Cuando la vela azota el palo, malo.
Cuando sopla norte oscuro, quédate al abrigo de cabo seguro.
Delfines que mucho saltan, viento traen, y calma espantan.
De la carta al timón, al revés la corrección.
De navegar apercibido, nadie se ha arrepentido.
De remeros novatos, boga ranchera.
Deberás amarrar pensando que has de desamarrar.
Después de perdido el barco, todos pilotos.
Donde hay patrón, no manda marinero.
Ea, ea, que el que no embarca no se marea.






