
Como dice nuestro mejor amigo en Nueva York: " No sé por qué la llaman la ciudad que nunca duerme, debería ser llamada, la ciudad que siempre come". Comer de todo, donde sea, a cualquier hora. Poder comprar en la licorería de una esquina un Marqués de Cáceres de oferta más barato que en el Mercadona de Tomelloso, o un vino de Borja. Qué desayunacos, madremía.
1. La maleta que me crió (Bringing up, baby): Ha terminado sus días en este viaje. La trolley que me ha acompañado en los viajes más importantes de mi vida. La estrené en las oposiciones, en varios viajes interminables a Cuenca, ciudad encantada, a la que resulta tan difícil llegar. En todos los viajes llevaba dentro los apuntes de casi toda la carrera y varios manuales de literatura, entre otros los de Francisco Rico de la baraja. Como talismán contra la inseguridad cumplieron su función (llevo dentro la sabidurida filológica aunque no me la sepa) y contra la hernia también la cumplieron. Nunca se me olvidará cómo en la encerrona, la señora del tribunal se quedó ojiplática cuando me vio llenar el suelo de un salón actos de hojas que iba sacando y eligiendo con el pie para hacer mi exposición oral, improvisando de lo que llevaba tras dies días sin dormir. Mi único objetivo en la encerrona era escaparme del encerramiento a hacer pis y fumar, que es lo único que pides antes de un examen a las 8 de la mañana en la ciudad natal de Perales. Lo hice. Me hice un esquema guarro y me escapé al baño a fumar. Pues esa misma maleta ha visto La Ciudad. Buena chica. Creo que la reciclaré en macetero o casa de juegos para la gata.2. Are you french?: En el viaje de ida, después de ir como una peonza por Hispania durante 6 días con mis pupilos y mi maleta A, constato dos cosas:
1) En los viajes transoceánicos la gente se coge unas castañas del quince.
2) Puedo comunicarme en mi cheesy-English con mi compañera de asiento.Una filipina alemana que viaja con su hijo de quince años para reecontrarse con sus hermanos que viven en N.Y. y a los que no ha visto desde hace 12 años. Yo le cuento que voy a ver a un amigo muy querido que conozco desde hace los mismos años y al que perdí de vista, salvo un breve encuentro, porque también se fue a N.Y.
Estamos de acuerdo las dos en que son historias muy bonitas, que tenemos "goosebumps" y que vamos a tener suerte. La madre del chico que es como Tapón el de Indiana Jones y el templo maldito, me desea suerte con una hermosa palabra: "Remembrance".
Rellenamos igual de mal cuatro o cinco papeles verdes, ella porque se ha tomado varios Camparis con naranja, y yo porque de siempre he sido ansias. Pedimos todo el rato uno nuevo hasta que la azafata china nos coge un paquete tremendo para el resto del viaje.
El aterrizaje con tormenta eléctrica hace que me cuestione por unos segundos la existencia de dios, pero no sé muy bien si a favor o en contra. Y a pasar el exámen oral de los controles sin vacilar porque me había preparado mentalmente respuestas a posibles preguntas. Como en la encerrona pero sin fumar ni pis.
Ya está, guauuuuu, salgo corriendo a la puerta donde esperan los que están esperando a la filipina alemana y a mí. Lo he conseguido. He llegado hasta aquí. Y veo a mi amigo. Debió de parecerles muy bonito lo que vieron los que esperaban porque pudimos oir un sonoro: ¡Ohhhhhh!. ¡Oh! es el sonido universal de ver a gente feliz.
Me monto en un tren que vuela ("Como Fuyur", me dice) y empiezo a ver el patio del recreo del mundo.
* La foto procede de aquí.3. En los patios de los recreos, hay chavales que juegan en una pista de fútbol, otra es de baloncesto, y luego hay otra llena de peña con pelotas variadas, donde no se sabe muy bien a qué juega ni quién juega con quién. Eso me ha parecido Nueva York. Libertad de juego, de equipo. Libetad. Y eso que no he visto la estatua.
Nunca he visto la libertad tan de cerca, y ahora hablo de la mía, que me hace tomar decisiones cada media hora. Cesidiones, digo, decisiones importantes, ejem.
Esa misma libertad es la que no tiene el chico que va conmigo y que me enseña,como cuando Jimena ve el mar por primera vez, La Ciudad, por primera vez.
Nadie le dijo que no puede salir del país hasta no se sabe cuándo. Es un trabajador de la enseñanza universitaria, en traslado de una universidad a otra, en uno de los países más importantes del mundo. Y ese mismo país no le deja volver al suyo. Esperando no se sabe qué. Sin casa, sin sueldo. En el tiempo del recreo, pero no le dejan salir del colegio.
Girls say yes to boys who say no.
4. Gente que come, gente que duerme: Mis
recuerdos de N.Y. siempre irán asociados a cada uno de los desayunos, comidas y cenas que he hecho en compañía de gente maravillosa (besos, chicos), y al mismo tiempo siempre con la misma compañía. Alguien, al que, hopefully, le gusta comer tanto o más que a mí. La he gozao comiendo de todo y puedo matar a partir de ahora por unos pancakes, una hamburguesa, unas alitas, la comida china, o unos penne alla puttanesca de Port Jefferson, homenaje a Vecino, esa persona que me enseña a vivir y cocinar día a día estos años.
recuerdos de N.Y. siempre irán asociados a cada uno de los desayunos, comidas y cenas que he hecho en compañía de gente maravillosa (besos, chicos), y al mismo tiempo siempre con la misma compañía. Alguien, al que, hopefully, le gusta comer tanto o más que a mí. La he gozao comiendo de todo y puedo matar a partir de ahora por unos pancakes, una hamburguesa, unas alitas, la comida china, o unos penne alla puttanesca de Port Jefferson, homenaje a Vecino, esa persona que me enseña a vivir y cocinar día a día estos años.El último día, la melancolida de la despedida ("asis parten unos d'otros commo la uña de la carne"), se vio parcialmente mitigada porque por los cambios de horario y los aviones, pude hacer cuatro veces mi comida favorita: el desayuno.
En cuanto a lo de dormir, hemos ido cambiando de escenarios, entre el West Side (Story), Long Island (en un motel de los de "No country for old men") y una superhabitacionzaca en Chelsea (una suerte que la original se arruinara por una gotera), porque en el Chelsea Hotel, I remember you well . Nos gustan los lugares comunes porque son de todos.
5. Epílogo: The Colmo (como tituló la hija de mi amiga Felisa de 13 años a su colección de alta costura): Estos son algunos de los scketches que hemos hecho estos días. No nos puede cundir más en lo que viene siendo el "Sindiós".a) Quedarse descalzo y en pijama fuera de una oficina de una universidad en la que se duerme y dejarse las llaves dentro. Ir a una sala de estudio de al lado, quitar una parte desmontable del techo, reptar por la rejilla de ventilación y bajar por el techo desmontable de dicha oficina (100 puntos)
b) Embarcar en un avión que va a Münich cuando vas a Frankfurt y darse cuenta hopefully en el último momento (25 puntos)
c) Perder un manojo de llaves y buscarlas everywhere. El manojo contiene todo un kit de supervivencia:
- Las llaves de un coche con TODAS las posesiones de un humano sin casa dentro.
- Las llaves de la oficina desde donde se hizo el gag mencionado en a)
Bueno, si a uno le pasa esto, tiene que hacer unos cuantos kilómetros en tren para percatarse de que las llaves están puestas dentro de un coche sin batería por tener el contacto puesto. Por lo que no hay manera humana de abrirlo. Siempre reconforta ver a un colega tuyo en un campus desierto con una percha en la mano intentando hacer de caco a las tres de la tarde.
Umm, con mucha envidia confieso que me hubiera encantado protagonizar a), que es en el que aún no había llegado.
6. Conclusiones (Meant to be):
a) Las pancakes con sirope ni punto de comparación que sin.
b) Plus enim est anima ubi amat, quam ubi animat.
c) No es menester comer bagels.
d) Me gustaría trabajar como extras en Central Park, como las ardillas o en la Biblioteca Pública, como las termitas, que son de mucho gustar.
e) No "toballas" de Long Island, que es una pasada de bonito.
Y para terminar, un poema de Jardiel Poncela, que es una pasada de poema, porque salen las ardillas.
Es así de triste, pero hasta que no revele en Fotos Chacón de Tomelloso una Kodak de usar y tirar no hay testimoños gráficos en ningún sitio. Pero anda que no tenéis fotos de suculentos pancakes en la red.
2 transeúntes:
Qué ganas de volver a NY me estás dando!!! tomisosa disfruta del recuerdo...besos
Me quito el sombrero Ana. Me encanta como escribes.
Snof, que recuerdos de NY me has traído.
Besos
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