lunes 27 de abril de 2009

Champán.Café.Relax.Libros.Primavera.




CHAMPÁN

Hace siglos que no bebía champán. En clase últimamente había salido en dos textos la palabra "champaña" y les había hecho mucha gracia: 1. "Se asoma a sus húmedas pupilas de estrella/el alma del rubio cristal de Champaña" del típico poema "Era un aire suave, de pausados giros;/el hada Harmonía ritmaba sus vuelos" de Rubén Darío. 2. Otro, una greguería de Ramón Gómez de la Serna. Tiene 80 greguerías sobre esta bebida, así que podéis elegir. En concreto era: "Lo más aristocrático que tiene la botella de champaña es que no consiente que se la vuelva a poner el tapón".

El viernes noche aparecí por casa de los Alomos que habían abierto una botella. Ipsofácticamente lo asociamos a una vieja anécdota de cuando trabajábamos en Dinópolis y compartíamos piso en la plaza del Torico. Varios ¿actores? amigos trabajábamos juntos en el parque y vivíamos en un campamento cuyo guión ampliábamos día a día. Allí acuñamos la expresión "Hacer o ser un trul", cuando alguien hacía excesos comestibles o bebestibles. Y su alargamiento en "Ser un trul de Estambul" (que han heredado otros compañeros de piso por España).

Aloma siempre me recuerda cómo me comía los botes de leche condensada Hacendado a cucharadas, con galletas María. Siempre subraya cómo con mi comportamiento se podría ilustrar la voz "cinismo" en la Wikipedia, ya que les recalcaba carrito en mano en el Mercadona, que la leche condensada era "Semidesnatada". Su mayor trulada, a mayor gloria de la benjamina, fue un día normal y corriente, que abandonó el salón con la frase "Tengo un poquito de sed", y volvió tan tranquila al sofá con una botella de champán abierta, ante el asombro del resto del mundo en pijama.

El sábado volví a beber "champaña" en la inauguración de El Estudiet, la librería de Benasque. Fue un gran encuentro de amigos en Casa Faure, con emocionantes discursos, suculenta merienda y felicidad y contentura por parte de la librera, amigos y familia. Buenos ratos y muchas risas, como siempre con la gente de esta casa, incluyendo a la gente menuda. El calado de Amy Winehouse y María Antonieta de Sofía Coppola es algo que me tiene muy intrigada en mi día a día con adolescentes y amigas.

Pudimos escuchar como música de fondo el "Trío del Archiduque" de Beethoven, que aparece en el mejor momento de la novela "Kafka en la orilla" de Murakami. Sin duda este fragmento es el más hermoso de un autor que me deja sin respiración y me decepciona a partes iguales. Y me emociona por fragmentos como este, absolutamente bien elegido por Felisa para hablar de su librería. Es un momento en el que frente a una taza de café, uno de los personajes al escuchar esta música, ve como una epifanía, el sentido de su vida. Este sentido se encuentra en la revelación de algo artístico que le gusta, en compañía de un amigo. Eso es El Estudiet, en resumen: reunión, arte, conversación. Amistad. Espero que podáis ir lo antes posible a este "Place to be", entre montañas, historia y libros.

CAFÉ

Al igual que el personaje de Murakami, pienso que es un regalo de los dioses tomar café con tus amigos. El domingo, dos cafés con leche y tostadas con un montón de mermeladas para elegir frente a una nevada espectacular, con Anita y Pauli en Sesué. De lunes a viernes con Vecino en la cantina de Justi: café con leche y a)Huesitos,b)Pulguita de caballa. Otros días se apuntan los míos de lengua a discutir de lo de siempre, de lo nuestro. Eugenio, también es de los de las pulguitas y Amparo, largo de café en vaso de caña. En Dinópolis tomábamos donuts y dinogalletas (antes de fumarnos un dinocigarro). Sigo desyunando mentalmente en Niu Yols y Lonailan, como bien sabemos.

RELAX

Una de las conversaciones más divertidas del sábado entre amigos y cervezas, giró en torno a este preciado bien, que, como llegamos a la conclusión, el yoga o las técnicas de relajación, pueden quitarte.Una de nuestras amigas, decía que ella salía de yoga "Como una pila", y que cuando le decían que los pensamientos tenían que pasar por su mente "como nubes", a ella se le agolpaban y toda ella se convertía en una "nube negra", y todos sus pensamientos nubosos, se convertían en tormenta. Se borró de yoga porque pretendían obligarla a hacer la cena de fin de curso en un vegetariano. Por eso, y porque salía más nerviosa de lo que entraba. Hasta ahí podíamos llegar. Pobre.

Otra de nuestras amigas contaba que a un amigo, la profesora yogui, le explicaba que hay gente que es "charco", y que al tirar una piedra, su agua salpica. Que a lo que había que aspirar era a ser océano. Para que queremos más, todo el fin de semana con el "Pues nada chica, tú, océano".

Cojo las fotos del blog de Desequilibros. Gracias, Rafa, por el préstamo (ha sido un hurto en toda regla); cuando tenga otras las cambio, te lo prometo.

martes 14 de abril de 2009

El patio del recreo del mundo. Calle Lepanto se traslada a Nueva York





Como dice nuestro mejor amigo en Nueva York: " No sé por qué la llaman la ciudad que nunca duerme, debería ser llamada, la ciudad que siempre come". Comer de todo, donde sea, a cualquier hora. Poder comprar en la licorería de una esquina un Marqués de Cáceres de oferta más barato que en el Mercadona de Tomelloso, o un vino de Borja. Qué desayunacos, madremía.

1. La maleta que me crió (Bringing up, baby): Ha terminado sus días en este viaje. La trolley que me ha acompañado en los viajes más importantes de mi vida. La estrené en las oposiciones, en varios viajes interminables a Cuenca, ciudad encantada, a la que resulta tan difícil llegar. En todos los viajes llevaba dentro los apuntes de casi toda la carrera y varios manuales de literatura, entre otros los de Francisco Rico de la baraja. Como talismán contra la inseguridad cumplieron su función (llevo dentro la sabidurida filológica aunque no me la sepa) y contra la hernia también la cumplieron. Nunca se me olvidará cómo en la encerrona, la señora del tribunal se quedó ojiplática cuando me vio llenar el suelo de un salón actos de hojas que iba sacando y eligiendo con el pie para hacer mi exposición oral, improvisando de lo que llevaba tras dies días sin dormir. Mi único objetivo en la encerrona era escaparme del encerramiento a hacer pis y fumar, que es lo único que pides antes de un examen a las 8 de la mañana en la ciudad natal de Perales. Lo hice. Me hice un esquema guarro y me escapé al baño a fumar. Pues esa misma maleta ha visto La Ciudad. Buena chica. Creo que la reciclaré en macetero o casa de juegos para la gata.
2. Are you french?: En el viaje de ida, después de ir como una peonza por Hispania durante 6 días con mis pupilos y mi maleta A, constato dos cosas:
1) En los viajes transoceánicos la gente se coge unas castañas del quince.
2) Puedo comunicarme en mi cheesy-English con mi compañera de asiento.Una filipina alemana que viaja con su hijo de quince años para reecontrarse con sus hermanos que viven en N.Y. y a los que no ha visto desde hace 12 años. Yo le cuento que voy a ver a un amigo muy querido que conozco desde hace los mismos años y al que perdí de vista, salvo un breve encuentro, porque también se fue a N.Y.
Estamos de acuerdo las dos en que son historias muy bonitas, que tenemos "goosebumps" y que vamos a tener suerte. La madre del chico que es como Tapón el de Indiana Jones y el templo maldito, me desea suerte con una hermosa palabra: "Remembrance".
Rellenamos igual de mal cuatro o cinco papeles verdes, ella porque se ha tomado varios Camparis con naranja, y yo porque de siempre he sido ansias. Pedimos todo el rato uno nuevo hasta que la azafata china nos coge un paquete tremendo para el resto del viaje.
El aterrizaje con tormenta eléctrica hace que me cuestione por unos segundos la existencia de dios, pero no sé muy bien si a favor o en contra. Y a pasar el exámen oral de los controles sin vacilar porque me había preparado mentalmente respuestas a posibles preguntas. Como en la encerrona pero sin fumar ni pis.
Ya está, guauuuuu, salgo corriendo a la puerta donde esperan los que están esperando a la filipina alemana y a mí. Lo he conseguido. He llegado hasta aquí. Y veo a mi amigo. Debió de parecerles muy bonito lo que vieron los que esperaban porque pudimos oir un sonoro: ¡Ohhhhhh!. ¡Oh! es el sonido universal de ver a gente feliz.
Me monto en un tren que vuela ("Como Fuyur", me dice) y empiezo a ver el patio del recreo del mundo.
* La foto procede de aquí.
3. En los patios de los recreos, hay chavales que juegan en una pista de fútbol, otra es de baloncesto, y luego hay otra llena de peña con pelotas variadas, donde no se sabe muy bien a qué juega ni quién juega con quién. Eso me ha parecido Nueva York. Libertad de juego, de equipo. Libetad. Y eso que no he visto la estatua.
Nunca he visto la libertad tan de cerca, y ahora hablo de la mía, que me hace tomar decisiones cada media hora. Cesidiones, digo, decisiones importantes, ejem.
Esa misma libertad es la que no tiene el chico que va conmigo y que me enseña,como cuando Jimena ve el mar por primera vez, La Ciudad, por primera vez.
Nadie le dijo que no puede salir del país hasta no se sabe cuándo. Es un trabajador de la enseñanza universitaria, en traslado de una universidad a otra, en uno de los países más importantes del mundo. Y ese mismo país no le deja volver al suyo. Esperando no se sabe qué. Sin casa, sin sueldo. En el tiempo del recreo, pero no le dejan salir del colegio.
Girls say yes to boys who say no.
4. Gente que come, gente que duerme: Mis recuerdos de N.Y. siempre irán asociados a cada uno de los desayunos, comidas y cenas que he hecho en compañía de gente maravillosa (besos, chicos), y al mismo tiempo siempre con la misma compañía. Alguien, al que, hopefully, le gusta comer tanto o más que a mí. La he gozao comiendo de todo y puedo matar a partir de ahora por unos pancakes, una hamburguesa, unas alitas, la comida china, o unos penne alla puttanesca de Port Jefferson, homenaje a Vecino, esa persona que me enseña a vivir y cocinar día a día estos años.
El último día, la melancolida de la despedida ("asis parten unos d'otros commo la uña de la carne"), se vio parcialmente mitigada porque por los cambios de horario y los aviones, pude hacer cuatro veces mi comida favorita: el desayuno.
En cuanto a lo de dormir, hemos ido cambiando de escenarios, entre el West Side (Story), Long Island (en un motel de los de "No country for old men") y una superhabitacionzaca en Chelsea (una suerte que la original se arruinara por una gotera), porque en el Chelsea Hotel, I remember you well . Nos gustan los lugares comunes porque son de todos.
5. Epílogo: The Colmo (como tituló la hija de mi amiga Felisa de 13 años a su colección de alta costura): Estos son algunos de los scketches que hemos hecho estos días. No nos puede cundir más en lo que viene siendo el "Sindiós".
a) Quedarse descalzo y en pijama fuera de una oficina de una universidad en la que se duerme y dejarse las llaves dentro. Ir a una sala de estudio de al lado, quitar una parte desmontable del techo, reptar por la rejilla de ventilación y bajar por el techo desmontable de dicha oficina (100 puntos)
b) Embarcar en un avión que va a Münich cuando vas a Frankfurt y darse cuenta hopefully en el último momento (25 puntos)
c) Perder un manojo de llaves y buscarlas everywhere. El manojo contiene todo un kit de supervivencia:
- Las llaves de un coche con TODAS las posesiones de un humano sin casa dentro.
- Las llaves de la oficina desde donde se hizo el gag mencionado en a)
Bueno, si a uno le pasa esto, tiene que hacer unos cuantos kilómetros en tren para percatarse de que las llaves están puestas dentro de un coche sin batería por tener el contacto puesto. Por lo que no hay manera humana de abrirlo. Siempre reconforta ver a un colega tuyo en un campus desierto con una percha en la mano intentando hacer de caco a las tres de la tarde.
Umm, con mucha envidia confieso que me hubiera encantado protagonizar a), que es en el que aún no había llegado.
6. Conclusiones (Meant to be):
a) Las pancakes con sirope ni punto de comparación que sin.
b) Plus enim est anima ubi amat, quam ubi animat.
c) No es menester comer bagels.
d) Me gustaría trabajar como extras en Central Park, como las ardillas o en la Biblioteca Pública, como las termitas, que son de mucho gustar.
e) No "toballas" de Long Island, que es una pasada de bonito.
Y para terminar, un poema de Jardiel Poncela, que es una pasada de poema, porque salen las ardillas.
Es así de triste, pero hasta que no revele en Fotos Chacón de Tomelloso una Kodak de usar y tirar no hay testimoños gráficos en ningún sitio. Pero anda que no tenéis fotos de suculentos pancakes en la red.